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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Cuentos y fábulas. TE ESCRIBIRÉ UN CUENTO![]() Para Carlos, todas las fiestas eran importantes. Esos días los pasaba con su madre y le encantaba estar en casa que, siempre olía muy bien. A ella le agradaba esparcir perfumes de lavanda y azahar que, por lo visto eran relajantes y atraían buenas vibraciones. El criterio de su madre, era muy especial para él. También le daba gusto recostarse sobre su pecho y aspirar el perfume que emanaba de ella. Con sus escasos 8 años, era capaz de confundir la realidad con la ficción de una manera extraordinaria, y esto, naturalmente, era debido al gran parecido con Cristina, su madre, que era casi tan niña como él. Por qué madurar, decía ella muchas veces entre risas. Según maduras vas viendo lo falso que es el entorno. Vas dejando de creer en muchas cosas, incluso de sentir, y esto hace la vida mucho más dura. Aquel año, al aproximarse las Navidades le había anunciado algunas cosas… - Carlos, nos tenemos que marchar de Brasil. Creo que comprenderás que tu padre no va a volver. Le decía esto al niño, en la creencia de que él sería capaz de comprenderla; aunque no ignoraba que ella mantenía este tipo de conversaciones con su hijo, porque no tenía a nadie que la escuchase. -Después de tanto tiempo sin tener noticias suyas, debemos pensar en encauzar de nuevo nuestra vida. Yo estoy cansada de trabajar aquí; el sueldo que gano apenas nos llega para malvivir y hay mucho mundo que me gustaría lo conocieras de cerca. Miraba a su madre con adoración. Ella siempre sonreía, a pesar de que al acercarse las fiestas navideñas advertía en ella una mirada que no era la habitual. Al salir a la calle, se paraba continuamente en lugares donde a Carlos no le gustaba estar. Él quería ver escaparates con juguetes para ir pensando los que podría pedir a los Reyes Magos. Esa fiesta no era una fiesta común, era el día más maravilloso del año. Sin embargo, desde hacia unos cuantos años, no estaba su padre, aunque él no comprendía bien por qué. Su madre le dijo que se fue en busca de trabajo, y que no habían vuelto a tener noticias suyas. Desde entonces, cuando llegaba Navidad, ella sólo sonreía al ir por la calle y encontrarse con perros que jugaban con sus dueños, o al mirar hacia los árboles. En esos momentos su cara reflejaba una expresión muy dulce. Ahora, al decirle sonriendo que ellos también se marchaban, le acosó una extraña preocupación. - Nos vamos a dar un paseo cariño, seguiremos hablando. Cristina sonrió con benevolencia, dejando atrás sus recuerdos. El amor que sentía por su hijo, era el punto de partida de todas sus ilusiones. - Te prometo que han de gustarte las cosas que te he anunciado y aún faltan algunas sorpresas. Este comentario animó a Carlos, y su rostro volvió a mostrar confianza. - Vamos chiquito, buscaremos nuevas aventuras. - ¿Hijo, quieres sabes la primera sorpresa? · Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii - Bien, nos vamos a marchar a España en un barco muy bonito, ¡enoooooorme!. Allí nuestra vida cambiará, podremos hacer durante las Navidades esos muñecos de nieve que tanto te gusta ver en las películas, y en primavera irás a un colegio que con jardines con columpios. Creo, tesoro, que serás un niño afortunado. España es un lugar más tranquilo, según han dicho los abuelos. Ellos llegaron aquí hace muchos años. Vinieron buscando una nueva vida, lo mismo que ahora tenemos que hacer nosotros. A Carlos poco a poco se le fue poniendo un gesto risueño. Su pequeño rostro, parecía una guinda dulce y madurita y a ella le entraban ganas de comérselo a besos. · ¡Bien mami!!!! Me gusta, ¿pero qué más? - Verás, como regalo especial, te escribiré un cuento. · ¿Un cuento? - Pues sí, un cuento donde los Elfos te libran de todos los males y caminan siempre a tu lado para ayudarte. · ¿Y eso por qué, mamá? - Muy sencillo. Trataré de explicártelo de una forma que me puedas entender. Tengo un desorden total con todas mis ideas, no sé lo que vamos a hacer cuando lleguemos a España, pero presiento que algo va a cambiar, ¿sabes? He visto a un Rey Mago que trabaja en una tienda de Reyes Magos. Lo he reconocido de una forma muy curiosa, porque los Reyes Magos están allá, en Oriente, y rara vez se los ve, pero al mirar a sus ojos he percibido que es la reencarnación de alguien sumamente bueno que conocí hace muchísimos años. También pude confirmar este hecho al contemplar sus manos. Nadie en el mundo tiene esas manos, unos dedos largos de piel suave, que inspiran ternura y confianza con sólo rozarte levemente. Me ha dicho que él puede conseguir la realización de todos nuestros sueños, y yo lo he creído. Carlos, necesitamos creer en todas las fantasías que seamos capaces ¿verdad? · ¡Claro que sí, mamá! Carlos se sentía enormemente ilusionado. Dio la mano a su madre dispuesto a seguirla donde fuese. Se irían en ese barco tan grande, y seguro que al observar el movimiento de las aguas del mar a su madre se le ocurrirían miles de historias maravillosas que le iría contando por el camino. Todo esto, añadido al cuento que le había prometido, hacia apetecible aquel cambio, además por encima de todas las cosas, lo que más feliz hacía al niño era estar junto a ella. Al llegar el día de Reyes, ya en el barco, le entregó un sobre grande y muchos pequeños.- Hijo, el sobre grande contiene el cuento. Dispones de mucho tiempo para leerlo porque la vida puede ser muy larga y tener un cuento a mano, te liberará en algunas ocasiones de la rutina diaria. No pienses nunca que tu espacio está limitado al entorno que te rodea. Cierra los ojos y verás todo lo que quieras. Dentro de cada lugar siempre habrá un espacio que te pertenece y que puedes compartir con tus semejantes. Abre primero los sobres pequeños, en ellos encontrarás algo que te irá haciendo falta para crecer. Carlos empezó a abrir despacio los sobres que le habían traído los Reyes Magos. De repente miró a su madre muy feliz. Todos los sobres estaban llenos de sonrisas brillantes enormes... 28/12/2007 19:17 Autor: Victoria y/o María Jesús. Enlace permanente. Tema: Cuentos y fábulas No hay comentarios. Comentar. EN EL SOL DE LAS HOJAS CAÍDAS (fábula)![]() I Donde dan la vuelta los montes y los lirios festejan en flor, monstruos respaldados por algo concreto generan la realidad de la imagen. No siempre fue así. Cuando su sueño era de agua y su boca granado, a punto de florecer, sonreían a las noches sin leña. -Nada importa, procuremos que las manos no pierdan su ternura en albas por llegar-. II El sol había creado una noche para ellas, un reclamo para aquel descanso incierto. Fue fácil la unión, no había pérdida. Según el mapa onírico, la travesía hacia el castillo del sol era lo más importante. Encontraron: Una boca huérfana, un destino ávido, una realidad vulgar. Sólo la voz, demasiado primaveral para su comprensión, le recordó: el sol había perdido sus hojas. 10/10/2007 18:32 Autor: Victoria y/o María Jesús. Enlace permanente. Tema: Cuentos y fábulas No hay comentarios. Comentar. LADY BLUE![]() Érase en cierta ocasión una hermosa princesa llamada Blue, que habitaba en el castillo de sus padres cerca de un grandioso bosque. Tenía fama de ser la princesa más bella de todo el entorno. Ante la vista del castillo, se hallaba el bosque, sembrado de altos árboles que, por su vejez, le daban una espesura que atraía de forma especial a Blue. Rodeaban de igual forma el castillo, jardines llenos de macizos con flores y florecillas de todos los colores que podamos imaginar; muy cerca de él, una casita toda blanca y reluciente donde vivía Kai, el jardinero. A través de las ventanas abiertas, veía éste como paseaba en solitario Lady Blue (así llamaba Kai en sus pensamientos a la princesa). El ama de Blue, llamó en unos momentos en que ella se encontraba soñando melancólicamente debajo de un lilo azul. - Señora, vuestro padre os llama. Volvió a la realidad Blue encaminándose despacio hacia los aposentos de su padre. - ¿Me llamabais padre mío? - Sí. -Le indicó su padre-, he de hablarte. Te estás convirtiendo en una joven muy hermosa y existen varios príncipes de familias cercanas a la nuestra, que ansían solicitar tu mano.Voló la mente de Blue instantáneamente hacia lo que podría determinar la decisión de su padre. Adularla de aquella manera, no era su costumbre, y eso hizo palidecer su semblante. Ella no deseaba desposarse con ningún joven príncipe. Su callado corazón pertenecía a alguien, aunque en su interior, no sabía si esta persona guardaba algún sentimiento hacia ella. Bajando lentamente la cabeza, sin atreverse a mirar a su padre a los ojos. Blue respondió ante la presencia de su madre que observaba en silencio la escena: - Padre mío, os debo obediencia, pero pensad que aún soy muy joven para el matrimonio. Su padre, acariciando la barba blanca que poblaba su rostro, quedó pensativo. No esperaba que Blue le diera esa respuesta; por el contrario aguardaba una manifestación de alegría al pensar que los mejores partidos de la región solicitaban su mano. - Hija, tu madre y yo te adoramos, pero has de saber que dieciséis años es la edad adecuada para que comiences a orientarte sobre una decisión, que no tardando mucho has de tomar. Retírate y medita mis palabras. Volveremos a hablar. Tu madre y yo te aconsejaremos que príncipe puede ser el más conveniente. Después de escuchar el breve discurso de su padre, Blue se encaminó hacia su querido bosque. Entre los árboles encontraría la satisfacción de llorar en soledad esa pena. Estaba convencida en su fuero interno de que era la persona más desgraciada del mundo. Cada día pasaba allí la mayor parte de su tiempo, no existía ni un solo rincón de aquel lugar, donde su corazón no hubiese dejado encerrados parte de sus suspiros. De repente, una voz que sonaba continuamente dentro de su corazón, se dejó oír muy cerca de ella… - Señora ¿Qué os pasa? Blue volvió la cabeza lentamente, y al tropezarse con los ojos de Kai, enrojeció sin poder evitarlo. - Hola Kai. Estaba tratando de encontrar algún tejón que se deje acariciar. - Pero Señora, vuestro rostro expresa dolor, asemeja una flor recién arrancada del más bello jardín. Inmediatamente Blue trató de sonreír, ocultar aquellas lágrimas de plata que alumbraban su cara. - Oh Kai, soy tan desgraciada. Físicamente me parezco a mi madre, pero no poseo el mismo don de su obediencia. Mi padre desea que elija marido entre todos los príncipes que aspiran a mi mano. Yo, no deseo casarme. La joven princesa había hecho a Kai unas confesiones que, en ese mismo instante rompieron todas las ilusiones del humilde y apuesto jardinero. Los dos se miraron de hito en hito, e instintivamente unieron sus manos. - Señora mía… Le dijo Kai, mientras a su vez que su rostro era inundado también por abundantes lágrimas. -… Yo daría la vida porque mi corazón fuese vuestra morada. Los ojos de Blue resplandecieron como estrellas azules, y sin ocultar ya su amor por el jardinero, le dijo: - Te amo Kai. ¿Qué haremos? En ese preciso instante, apareció ante ellos un hada blanca, la más hermosa que existía en aquella comarca, que apenada por el dolor de los jóvenes les dijo: - ¿Estáis dispuestos a uniros en el más bello amor jamás existido?- Sí. -Dijeron ambos-.- Pues entonces, permitidme que os convierta en magnolio. Kai será sus ramas y Blue las flores. Así perduraréis a lo largo de los siglos. Aún en nuestros días, si visitamos aquellos parajes, se puede ver la más hermosa planta nacida del amor. 01/10/2007 18:45 Autor: Victoria y/o María Jesús. Enlace permanente. Tema: Cuentos y fábulas No hay comentarios. Comentar. |
Entreamigas (Un mano a mano entre Victoria y María Jesús)Cuentos, narraciones, y artículos.
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