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EL MILAGRO pasan rostros, momentos arrastrados por el filo de la guadaña sin prohijar reparos ni conformidad. A ultranza, no consiguen desaparecer en esta maraña atípica retenida en la imaginación.
Apostada en el borde, se despega la adolescencia varando en playas sin mar, en espejos sin fondo, con mueca de Diosa eremita sobre un tiempo que transcurre en vano, Dulcinea entre harapos que pugna por salir a la intemperie sitiada por bolsillos rotos y viñedos rancios.
Se prolongan amores lanzando turbios gemidos de espiga rota, desaciertos que precisan tijeras para sobrevivir, deseos roncos de lúbrica nostalgia con perfil traicionero de roca y agua que exoneran el tiempo ocupado en redimir los días, en adelgazar los sueños para que penetren. Rostro de esfinge, mientras llamo en esta amalgama a las puertas del molino donde quedó inerte una plegaria.
Desde el mismo borde veo atravesar lo que siento y me desvela: el fantasma de un tiempo transcurrido, sus ojeras malsanas, enfermizas, su aliento agrio, con gozos sepultados en frío mármol palpando eternidades que no llegaron.
Entre suspiros me incorporo sin dar traspiés movida con la facilidad de un aspa. El milagro puede ser: la vuelta de una sonrisa de trigo dorado sobre mi dédalo.
Por los campos del mundo como veleta enterraré mi álbum de desventuras. Dominaré la niebla silenciando el orco, luciré rojo y quedaré… a la espera del solsticio. Comentarios » Ir a formulario |
Entreamigas (Un mano a mano entre Victoria y María Jesús)Cuentos, narraciones, y artículos.
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